Wednesday, September 22, 2010

Sobre la Muerte de los Autos eléctricos

Las crisis petroleras no son un fenómeno de estos últimos años. De hecho, ya se han dado varias crisis por la escasez de este combustible fósil en décadas anteriores, inclusive desde los años setentas. Los científicos y conocedores de la materia, cuando son optimistas, dicen que el petróleo se va a acabar (definitivamente) en un par de décadas a lo sumo, y los pesimistas lo sitúan en una próxima década a lo más. En lo que coinciden los dos grupos es en el hecho de que se VA A ACABAR. No es un bien inagotable, se trata de algo que a fin de cuentas va a desaparecer. Lo sorprendente, a mi modo de ver las cosas, es que sabiendo esto, no se haya permitido o fomentado hacer más avances en el uso de automóviles y medios de transporte que utilicen fuentes alternativas de energía, preferiblemente fuentes de energía "limpia", que no contaminen más un mundo ya bastante recargado de gases de efecto invernadero.

Es innegable que los medios de transporte son indispensables para la vida moderna. Las distancias han aumentado considerablemente para llegar a nuestros trabajos, centros de estudio, etc. En el tiempo de mis abuelos, era frecuente que sus lugares de trabajo no se hallaran muy lejos de sus residencias. Podían caminar a sus trabajos si así lo deseaban. Para ir al colegio, no se necesitaba andar en buses o busetas por horas de horas, como tienen que hacerlo los niños y jóvenes actualmente. Ahora es más común que tengamos que viajar distancias de varios kilómetros, que es imposible (o demasiado tardado y cansado) recorrer a pie, para llegar a nuestros centros de trabajo o de estudio Conozco a muchas personas que deben trasladarse desde lugares como Coronado o Curridabat para ir a trabajar al Barreal de Heredia a las Zonas Francas, lo cual implica recorridos de más de 30 kilómetros diarios de ida y luego de vuelta. Y en nuestro país, estas distancias son ridículas y pequeñas comparadas con aquellas que tienen que recorrer las personas para llegar a sus sitios de trabajo en lugares tales como los Estados Unidos o Europa. Pero a pesar de que las distancias aquí, comparadas con las de esos países, son más pequeñas, necesariamente tenemos que utilizar algún medio de transporte, ya sea particular o colectivo, para trasladarnos de nuestros hogares a nuestros trabajos y viceversa.

Los grandes países industrializados, y entre ellos notoriamente los Estados Unidos, son los que más han fomentado la producción de automóviles para el transporte de personas. Considerando que las distancias en ese país son enormes, era de esperarse que ese tipo de tecnologías se desarrollaran ahí con especial fuerza e interés. En Costa Rica no tenemos más remedio que comprar la tecnología venida de esos países industrializados (Estados Unidos, Japón, Corea, y países europeos) pues no tenemos fábricas de este tipo de vehículos. El costo de diseñar, desarrollar, hacer prototipos, fabricar en serie, etc. es prohibitivo para un país "en vías de desarrollo" como el nuestro. Desde esa óptica, no somos "culpables" de la tecnología automovilística que usamos, pues no tenemos, en ese sentido, más remedio que comprar la que está disponible en esos países o carecer de ella, lo cual no es una opción viable. Sin embargo, día a día los medios de comunicación masiva nos informan de los daños que se le están haciendo a este único planeta donde podemos residir con estos medios de transporte, y esto debería hacernos reflexionar, hacernos un examen de conciencia, si se quiere, de cuánto daño estamos haciendo todos y cada uno de nosotros a este mundo.

Luego de los años setentas, y de las primeras crisis por escasez petrolera, muchas personas han pensado en que deberían de existir alternativas a esa dependencia de los combustibles fósiles. Y, a través de los años, y tal como lo exponía el documental de "La muerte de los autos eléctricos", se han venido desarrollando tecnologías alternativas exitosas, con automóviles que funcionan a la perfección con esos métodos alternativos. Sin embargo, es muy lamentable ver que esas tecnologías, a pesar de sus éxitos, no son de uso común todavía, casi 40 años después de esas primeras crisis petroleras. En ese sentido, el documental nos hace ver distintos factores que se han esgrimido como escusas para esos llamados "fracasos" y busca posibles culpables de esas "muertes" de tecnologías promisorias no dependientes del petróleo.

Una de las causas que esgrimen los fabricantes de automóviles es la falta de interés de parte de los usuarios. Sin embargo, el documental prueba, de manera fehaciente, que nunca hubo falta de interés de parte de los usuarios de los automóviles eléctricos (EV-1) que curiosamente nunca pudieron ser comprados por sus usuarios, sino simplemente arrendados. Una vez que los plazos de arrendamiento de estos vehículos vencieron, no se les dio la oportunidad a sus usuarios de extender ese plazo de arrendamiento o bien, comprar el automóvil. Todos y cada uno de los vehículos fueron recogidos y destruidos por su fabricante (General Motors o GM), a pesar de los ruegos, súplicas, amenazas y vigilias por parte de los usuarios para que éstos no fueran destruidos. No hubo justificación ni explicaciones para esto de parte del fabricante. Entonces, ¿hubo falta de interés? Quedó demostrado que no.