Durante nuestra primera clase de Sistemas de Razonamiento Jurídico II, se nos planteó un (metafórico) carro tirado por dos caballos y se nos pidió reflexionar sobre él. Se nos explicó que el carro representa nuestro cuerpo y los caballos nuestra mente. También se nos dijo que este carro no puede ir a la deriva y que por lo tanto necesita de un conductor y se nos preguntó que quién podría ser ese conductor.
En un inicio, yo pensé que ese conductor era la razón, pues usualmente es la razón a quien le atribuímos el gobierno de nuestras emociones y de nuestras ideas. Sin embargo, me dí cuenta de que el conductor no podía ser la razón porque la razón también es parte de los pensamientos, pertenece a la esfera de la mente, o sea, es "parte" de uno de los caballos.
Meditándolo mejor, me puse a pensar qué sería lo que no es parte del cuerpo físico, las emociones y los pensamientos, pero que a la vez sea parte integral de la persona humana y caí en la conclusión de que tendría que ser el alma. Se supone que ya con eso tendríamos cubiertas las tres partes o esferas esenciales de un ser humano: el cuerpo (representado por el carro), la mente (representada por los dos caballos, el de las emociones y el de las ideas /pensamientos)y el conductor, que representaría el alma y la esfera de lo espiritual.
Yo estoy convencida de que el alma existe. Hay algo más que el cuerpo, que el simple funcionamiento "mecánico" de los órganos, que nos hace ser lo que somos. Tampoco la vida se reduce a las emociones, sentimientos y pensamientos, que podrían verse como los resultados de las sinapsis de las fibras nerviosas. Definitivamente hay "algo" más; un algo extracorpóreo, que en algún momento se "incorpora" en nuestro cuerpo y nuestra mente antes de nacer, y que nos deja al momento de morir. Es una parte indispensable de todos nosotros, de todos los seres vivos, diría yo. Aunque suene un poco tétrico, si uno ve una persona acabada de morir, todo lo material está ahí. Instantes después de la muerte, el cuerpo aún está íntegro, pero falta ese hálito de vida, eso que lo hace "funcionar", eso que hace que un instante sea un ser humano y que instantes después, cuando falta, sea un cadáver. Y por eso para mí es innegable el alma.
Por otro lado, también tuve una experiencia personal que, para mí, fue muy especial, pues aunque suene increíble, me sucedió que ví y supe el momento en que mi hijo menor empezó su vida, en que su alma se incorporó a su diminuta existencia, concebida no hacía demasiado tiempo antes de que eso sucediera. Me encontraba sola, y de pronto ví descender, a través del cielo raso de la habitación una especie de rocío o vapor finísimo, de color plateado, que cayó muy suave y lentamente sobre mi persona. En ese momento me dí cuenta, sin necesidad de exámenes médicos ni ninguna otra prueba, que iba a ser mamá de nuevo (ya tenía 3 hijos para entonces. Y supe que la vida de quien ahora se llama Peter había iniciado, y ya no era un grupo de células, sino un ser humano completo. No lo soñé; estaba completamente despierta, y consciente. Considero que esa fue una vivencia muy especial y muy particular, un privilegio y un obsequio, si se quiere, el haber podido vivir ese momento. No pido que nadie me crea; queda al libre albedrío de los demás creerme o no. Pero que fue una vivencia que me marcó para toda la vida, definitivamente la fue.
Volviendo al tema, y para concluír, yo digo que el metafórico conductor de nuesto carruaje no es otra cosa que nuestra alma, la parte espiritual que hay en todos nosotros, y que nos acompaña desde antes de nacer hasta (por lo menos) el momento de nuestra muerte.
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